Es que los enemigos están decididos a destruir nuestra Iglesia Católica
Resulta que hoy en día, en nuestra nación boliviana, se ha visto un crecimiento de grupos que intentan darle una nueva definición a la familia, cambiando de esta manera el pensar de las personas apegadas al catolicismo y sus enseñanzas.
Estos grupos no son nuevos en nuestras sociedades, sino que son resultados de teorías que están decididas a acabar con la religión católica, denominadas como la “revolución anticristiana”. Utilizando a los propios fieles católicos para aquellos cometidos, vienen posesionándose en nuestra sociedad católica de una manera sutil y mentirosa, desarrollándose sus estrategias sin que nadie pueda denunciarlos, por el cual, en esta pequeña reflexión de este artículo, haremos lo posible para que todos nosotros tengamos los argumentos necesarios, no sólo para desmoronar estas teorías, sino, para defender y denunciar los planes de estos grupos anti-católicos.
Resulta que estos grupos, los movimientos homosexuales, usaron, y lo siguen haciendo en Bolivia, una estrategia de posicionamiento de doble acción psicológica: presentarse ante la sociedad como víctimas de “discriminados sociales” y mostrándose agresivos contra quienes discrepen de sus conductas, tachándolos de intolerantes y cavernícolas.
Esta estrategia, que pareciera una justa “re-indivicación de derechos” a estos grupos minoritarios, no tiene otro objetivo que destrozar los criterios morales de nuestra nación. Como si fuera poco al ataque a la familia católica, ellos promueven cuestiones que atentan a la célula fundamental de la familia: divorcio, adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, re estructuración de los derechos reproductivos sexuales de menores de edad, la ley “antirracismo y discriminación” y el aborto, entre otros.
Para muchos de ustedes estos temas son ajenos, ya que en su debido momento, tanto la comunidad católica y, sobretodo sus fieles, poco o nada hicieron para levantar la voz ante estas cuestiones que atentan la ley natural y poco se escucho, por los medios de comunicación, una defensa valiente y con argumentos sólidos. No sabemos si es por temor a las consecuencias o es que se ha perdido aquellas enseñanzas que inspiraron tanto a los santos que iluminó, en su debido tiempo, a nuestra Iglesia Católica.
Lo cierto es que nuestra nación boliviana, está sufriendo, inadvertidamente, un trasbordo ideológico y moral, conocido teóricamente por los marxistas, y aceptado por los liberales, como la tesis del deconstruccionismo.
Estos movimientos han sabido utilizar palabras, de significado impreciso y apariencia generosa, tales como “tolerancia” y “no discriminación”, el cual han generado inhabilitar a sus “rivales” y ganar simpatía a grupos de personas, que obviamente desconocen los fines y las consecuencias de alentar a estos grupos.
El logro de estos grupos se debe por los siguientes motivos: el apoyo de grupos denominados como “progresistas”, entre los cuales son los partidos políticos de tendencia marxista (MAS, MSM) y liberal (MNR, PODEMOS, etc) y muchas agrupaciones ciudadanas de ambas tendencias. Por otro lado, la actitud apática y desinteresada de quienes consideraron que “nunca iba a ser posible en Bolivia”, y que cruzaron los brazos delante de la embestida de este nefasto lobby.
Esta estrategia se desarrolla de manera gradual, ya que saben, los enemigos de nuestra Iglesia Católica, que combatirla de frente siempre perderán y que deben asumir una estrategia de infiltración, no sólo dentro la Iglesia, sino dentro de su comunidad de laicos, para poder destruirla desde adentro. Qué gran victoria para ellos que los propios católicos puedan asumir los conceptos de estos movimientos. Lo cierto es que a medida que vayan cosechando victorias, ellos continuarán con exigencias cada vez más radicales hasta reducir al silencio o la cárcel a sus opositores, como ya ha ocurrido en varias naciones católicas.
Lo importante de este artículo, es en una primera instancia, es denunciar a estos grupos y, posteriormente en los otros números de las revista, podamos desmoronar poco a poco los planes de este lobby político-social, ya que debemos desmontar ese binomio “miedo-simpatía” que ha implementando estos grupos en nuestra sociedad, ya que si nuestro país no reacciona y continúa en la lógica de estos grupos, las consecuencias se verán en la enseñanza de nuestros hijos, ya que son los más afectados de estas teorías que atentan la ley de Dios.
Oscar Amaya.
