¿Existe alguna relación entre política y religión?
En la Nueva Constitución Política del Estado, el artículo 4 dice: “El estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo con sus cosmovisiones. El estado es independiente de la religión.”
A partir de la aprobación de dicha constitución, Bolivia deja de tener como religión oficial a la Iglesia Católica, convirtiéndose en un estado laico.
En una encuesta realizada, se pudo evidenciar que la mayoría de las personas católicas, piensa que la religión no debe estar unida a la política y que cada una debe desenvolverse en su propio contexto.
Aquella afirmación es totalmente falsa y es incongruente con el catolicismo. Según las respuestas, se percibe que hay un considerable número de católicos bolivianos que no entienden la problemática del artículo de la constitución y esto explica el por qué no se defendió en el momento de aprobarla.
Todo católico puede entender, de la enseñanza de la Iglesia, que nuestra religión debe estar unida a la política ya que:
1. El cuerpo humano está compuesto de materia y forma, estando la materia humana condicionada a realizar política en toda actividad. La forma, en cambio, es considerada el alma que nos lleva a creer en Dios y su divinidad. Así, la religión y la política se conjugan en uno solo cuerpo.
2. La religión abarca toda actividad humana, así como la ética, la moral y también la política y exhorta continuamente a la persona a ordenar sus actividades hacia Dios. Esto, por ejemplo, implica la condena de la corrupción y otros defectos en la que hoy políticos de izquierda y derecha se hallan sumidos.
3. Siendo deber del estado velar por el bien común de las personas, es lógico, razonable y principalmente obligatorio exigir que los gobernantes se dejen iluminar por Cristo a través de la religión y acaten su guía moral en humilde subordinación.
En un criterio vertido por el R.P Juan Carlos Ceriani, una de las cuatro formas posibles de política indica:
- Ciudadano y Católico, están unidos, pero uno es distinto del otro
El estado es distinto de la iglesia, y en su órbita es soberano, pero el estado está moral y religiosamente subordinado a la Iglesia. Una adecuada subordinación a la religión católica en el actuar estatal es garantía que se velará por el bien común y que nos permitirá superar nuestros problemas y limitaciones nacionales.
La Iglesia maneja una fórmula respecto a las relaciones del poder espiritual con el poder temporal: “Ni confusión, ni separación, sino distinción y unión por subordinación del inferior al superior”. Citando a Santo Tomas de Aquino: “El derecho divino que viene de la gracia no destruye el derecho humano que viene de la razón natural”.
De todo esto nos queda claro que la religión debe estar unida a lo político, y es nuestro deber católico exigir que se reestablezca en la Constitución Política de Estado, la religión católica como la religión oficial de la Nación Boliviana, puesto que no sólo es garantía de valores morales, sino la auténtica respuesta a la necesidad de Cristo que tiene todo el país.
Oscar Amaya
A partir de la aprobación de dicha constitución, Bolivia deja de tener como religión oficial a la Iglesia Católica, convirtiéndose en un estado laico.
En una encuesta realizada, se pudo evidenciar que la mayoría de las personas católicas, piensa que la religión no debe estar unida a la política y que cada una debe desenvolverse en su propio contexto.
Aquella afirmación es totalmente falsa y es incongruente con el catolicismo. Según las respuestas, se percibe que hay un considerable número de católicos bolivianos que no entienden la problemática del artículo de la constitución y esto explica el por qué no se defendió en el momento de aprobarla.
Todo católico puede entender, de la enseñanza de la Iglesia, que nuestra religión debe estar unida a la política ya que:
1. El cuerpo humano está compuesto de materia y forma, estando la materia humana condicionada a realizar política en toda actividad. La forma, en cambio, es considerada el alma que nos lleva a creer en Dios y su divinidad. Así, la religión y la política se conjugan en uno solo cuerpo.
2. La religión abarca toda actividad humana, así como la ética, la moral y también la política y exhorta continuamente a la persona a ordenar sus actividades hacia Dios. Esto, por ejemplo, implica la condena de la corrupción y otros defectos en la que hoy políticos de izquierda y derecha se hallan sumidos.
3. Siendo deber del estado velar por el bien común de las personas, es lógico, razonable y principalmente obligatorio exigir que los gobernantes se dejen iluminar por Cristo a través de la religión y acaten su guía moral en humilde subordinación.
En un criterio vertido por el R.P Juan Carlos Ceriani, una de las cuatro formas posibles de política indica:
- Ciudadano y Católico, están unidos, pero uno es distinto del otro
El estado es distinto de la iglesia, y en su órbita es soberano, pero el estado está moral y religiosamente subordinado a la Iglesia. Una adecuada subordinación a la religión católica en el actuar estatal es garantía que se velará por el bien común y que nos permitirá superar nuestros problemas y limitaciones nacionales.
La Iglesia maneja una fórmula respecto a las relaciones del poder espiritual con el poder temporal: “Ni confusión, ni separación, sino distinción y unión por subordinación del inferior al superior”. Citando a Santo Tomas de Aquino: “El derecho divino que viene de la gracia no destruye el derecho humano que viene de la razón natural”.
De todo esto nos queda claro que la religión debe estar unida a lo político, y es nuestro deber católico exigir que se reestablezca en la Constitución Política de Estado, la religión católica como la religión oficial de la Nación Boliviana, puesto que no sólo es garantía de valores morales, sino la auténtica respuesta a la necesidad de Cristo que tiene todo el país.
Oscar Amaya
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